El corazón de Hayato Kumi.

Dicen que hay cosas que marcan a las personas para siempre y a veces puede ser un lugar, una palabra, un recuerdo o una simple acción pero otras veces como en mi caso, ese inicio de algo tan grande como un futuro, un proyecto o una ilusión tiene nombre propio y cuatro patas. Mi primera shiba de nombre Ronda.

Retrato a boli de ronda y yo.


Compartí con ella muchos años de mi vida, años de compañía, de alegrías, de momentos malos y también de los mejores recuerdos que puedo guardar. Recuerdo perfectamente cada etapa de su vida, desde que era apenas un bebé hasta verla convertirse en adulta. La vi crecer, la ayudé a hacerlo y, de alguna manera, siento que crecimos juntas. le enseñé muchas cosas o eso creia pero la realidad es que fue Ronda quien más me enseñó a mí a como a tener paciencia y me puso en situaciones difíciles, me ayudó a entender los momentos de tensión, de estrés y de miedo. Sin duda aprendimos juntas a sobrellevar muchas cosas y creo que, sin darme cuenta, una terminó entendiendo a la otra de una forma imposible de explicar.


Siempre le estaré agradecida por todo lo que me dio durante casi mas de 13 años, espero haber sido para ella lo mismo que ella fue para mí: una amiga fiel, una compañera y alguien en quien confiar. Porque para mí Ronda fue mucho más que una perrita , fue el inicio de muchas cosas, fue parte de mi vida y también parte de quien soy a día de hoy.

Intento seguir manteniendo su recuerdo, sigo viendo sus fotos y muchas veces pienso que, al entrar por la puerta, volveré a verla venir corriendo hacia mí, moviendo la cola, dándome besos y haciéndome sentir ese amor tan puro que solo ellos saben dar. Pero después llega la realidad , la cruda realidad y entiendes que eso ya no volverá a pasar. El que ha tenido una perdida sabe que es muy difícil explicar el dolor que uno siente cuando pierde a alguien así y yo que comparto hace muchos años mi vida con shibas y otras raza, cada perdida que tengo es como ir perdiendo pequeños trocitos del corazón. Hay sentimientos que simplemente no tienen palabras y duelen mucho.

Ronda daba vida, alegría, fuerza y nobleza, era despierta, valiente, intensa, preciosa por fuera y todavía más por dentro. pues tenia un carácter maravilloso y una manera de mirar que decía absolutamente todo sin necesidad de hacer nada más.


Una tarde estábamos en casa de relax y mientras la miraba pensaba lo bonita que era a pesar de su edad y en ese momento fue cuando surgió el nombre de nuestro criadero de shibas, Hayato Kumi. Un nombre que para mí siempre tiene un significado muchísimo más profundo que unas simples palabras japonesas ya que “Hayato” representa fuerza, valentía, agilidad y ese espíritu indomable que tanto la definía. “Kumi”, además de poder interpretarse como unión o grupo, también significa belleza y permanencia en el tiempo. Sinceramente pienso que no puede existir un mejor nombre que representara todo lo que ella significó en mi vida y a la vez lo que quería y he querido transmitir en mi cría familiar: unión, respeto, amor, carácter y un vínculo eterno.

Honestamente mi mayor crecida como persona y criadora fue por y para Ronda.

Ronda en sus 13 años.


Mónica Majoral. Hayato Kumi cría familiar.

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