Esta es una de las preguntas más habituales que recibo cuando una familia empieza a plantearse convivir con un Shiba Inu ya que muchas personas llegan convencidas de que quieren macho o hembra porque alguien les dijo que uno es más cariñoso, más fácil o más tranquilo que el otro y después de tantos años conviviendo con la raza, sinceramente creo que la realidad es bastante más compleja… y también más divertida.
Porque sí, existen diferencias generales entre machos y hembras, pero luego cada shiba tiene tanta personalidad propia que muchas veces termina rompiendo todos los esquemas que uno tenía en la cabeza.

Los machos normalmente tienden a ser más payasos, más despreocupados y bastante más intensos en algunas etapas.,muchas familias me dicen que viven con un pequeño “personaje” en casa y que suelen tener momentos de energía muy divertida y esa capacidad típica del shiba para hacer cosas absurdas con total dignidad También es común que los machos sean algo más insistentes con el contacto o con seguirte por casa, aunque luego mantengan igualmente esa independencia tan característica de la raza. Algunos parecen guardaespaldas silenciosos que necesitan supervisar absolutamente todo lo que haces y en cambio otros solo con mirar y no moverse del sitio tienen de sobra.

Las hembras, en cambio, muchas veces tienen un carácter más observador y selectivo, hay algo en ellas que suele transmitir más calma y más sensación de “yo decido cuándo y cómo”. Las familias describen a las hembras como más elegantes, más maduras antes de tiempo y bastante más expertas en mirar juzgándote sin necesidad de hacer absolutamente nada más. Y en cuando a juzgar el shiba es experto.
Eso sí, quien piense que una hembra no puede ser igual de cabezona que un macho probablemente nunca ha convivido con una. A modo personal noto bastante que las hembras suelen marcar más claramente sus límites personales.,hay muchas que disfrutan muchísimo del contacto y de la convivencia, pero normalmente cuando ellas quieren. El macho, en cambio, muchas veces mantiene durante más tiempo ese punto juvenil y algo caótico. sin embargo tengo que decir que he conocido machos increíblemente tranquilos y sensibles y hembras tremendamente divertidas y sociables. Y también justo lo contrario.
Pero aquí viene la parte importante de verdad. Más allá del sexo, lo que realmente marca la convivencia es la personalidad individual de cada perro, la genética, la socialización y el entorno en el que crece. Siempre intento explicar a las familias que no deberían elegir únicamente pensando en tópicos. A veces alguien viene convencido de que quiere una hembra porque “son más fáciles” y termina conectando muchísimo más con un macho. O al revés.
Eso sí, algo que parece bastante universal en ambos casos es esa capacidad para hacerte sentir que convives con alguien que tiene opiniones propias sobre absolutamente todo. Desde dónde dormir hasta cuánto dura exactamente una sesión aceptable de mimos. .Sinceramente, creo que ahí está gran parte de la gracia de vivir con esta raza, porque da igual que sea macho o hembra, tarde o temprano todos los propietarios de shibas terminan teniendo conversaciones absurdas con su perro mientras este los mira como si estuviera evaluando seriamente cada decisión humana de la casa.
Monica Majoral. Hayato Kumi cría familiar.