Entre nervios y emoción en cada parto.

Expulsión de cachorro con bolsa ya rota en el interior. Actuación rápida.

Hay momentos que, aunque los viva una y otra vez, nunca dejan de darme miedo y para mi uno de ellos siempre es el nacimiento de una camada de shiba ya que es una mezcla de emoción con miedo , nervios con tranquilidad y seguridad.


Los días previos al parto prácticamente vivo pendiente de la mamá , después de haberla acompañado en todo su embarazo pero esos días de antes observo aun mas cada pequeño cambio, cada mirada distinta, cada vez que se levanta de la cama o busca un rincón diferente donde tumbarse, de hecho son muchas las noches enteras en las que duermo a su lado porque necesito verla tranquila y porque sé que ella también se siente más segura cuando nota que estoy ahí acompañándola.


Se que mucha gente imagina los partos como algo bonito y sencillo, casi automático, pero solo conocen la parte bonita, las fotos de cachorros adorables o los vídeos jugando , sin embargo la realidad es muy diferente y es que detrás de cada nacimiento hay muchísimas horas de nervios, cansancio y responsabilidad. Existe un trabajo enorme y también duro emocionalmente, es parte del proceso pero justo es la parte de la crianza que nadie be , al final cuando una mamá está de parto, sé perfectamente que depende de mí mantener la calma, ayudarla y reaccionar rápido si algo no va bien, por mucha experiencia que se tenga y eso ayude, cada parto es distinto a otro.


Porque en estos años también he vivido partos difíciles, momentos en los que un cachorro tarda demasiado en salir y siento cómo el corazón se me acelera mientras intento ayudar a la mamá con toda la tranquilidad posible, cachorros que vienen de patas y y en estos partos cada segundo parece eterno y donde el tiempo parece detenerse mientras cuento minutos entre cachorro y cachorro pero a la vez intentando mantener la calma, pero lo peor es ese dolor de recibir un cachorro que nace sin vida y ver a la mama hacer esfuerzos limpiándole o intentando reanimarlo.


Y aun así, incluso en los partos más difíciles, hay momentos increíblemente bonitos como el primer llanto de un cachorro, la mamá aseando a su bebe con cuidado nada más nacer o cómo los pequeños empiezan inmediatamente a buscar calor junto a ella y lo mas mas especial es el vínculo que se crea durante esas horas ya que casi todas nuestras mamás buscan constantemente mi presencia, mi voz o simplemente sentir que sigo ahí acompañándolas y precisamente ahí entiendes la confianza tan grande que depositan en ti.


Criar no consiste solo en traer cachorros al mundo, la verdadera crianza empieza mucho antes del nacimiento y continúa muchísimo después, al final, detrás de cada cachorro sano y equilibrado, normalmente hay muchísimas horas de dedicación, miedo, cansancio y amor silencioso que la mayoría de personas nunca llega a imaginar.


Mónica Majoral. Hayato Kumi cría familiar.

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