Para nosotros, los humanos, ver que nuestro perro se come sus propias heces suele causarnos rechazo, asco o incluso preocupación. Pero más allá de la repulsión que pueda generar, debemos intentar entender qué nos está queriendo decir nuestro perro con este comportamiento.

Como criadora, es algo que me han preguntado muchas veces y que he podido observar tanto en cachorros como en perros adultos. La coprofagia , que es como se conoce a la ingesta de heces, puede tener diferentes causas dependiendo de la edad y de la situación del perro.
En cachorros es bastante habitual. Ellos viven en un constante descubrimiento del mundo. Todo lo que tienen delante de su trufa y de sus ojos les genera curiosidad. Los olores que desprenden las heces también llaman su atención y, como ocurre con prácticamente todo lo nuevo para ellos, la única manera que tienen de investigarlo es llevándoselo a la boca.
Por eso, cuando un cachorro hace sus necesidades, lo ideal es estar atentos y retirarlas rápidamente antes de que empiece a interesarse demasiado por el olor. De esta manera evitamos que convierta esa conducta en un hábito, tanto con sus propias heces como con las de otros perros durante los paseos.
Algo muy importante es no gritar ni castigar al cachorro cuando lo vemos hacerlo. Muchas veces, sin querer, conseguimos el efecto contrario. El cachorro puede asustarse, pero también darse cuenta de que esa conducta llama muchísimo nuestra atención. Y no olvidemos que los perros son extremadamente inteligentes y aprenden muy rápido qué acciones provocan una reacción en nosotros.
En perros adultos, además de existir interés por el olor y por algunos componentes presentes en las heces, también entran en juego factores relacionados con el comportamiento y el entorno en el que vive el animal.

En muchas ocasiones la ingesta de heces está relacionada con falta de ejercicio, aburrimiento, poca estimulación mental o demasiadas horas de soledad. Es algo que puede verse en perros que pasan mucho tiempo solos en jardines, fincas o patios sin apenas interacción, perros utilizados únicamente como guardianes o animales que pasan siempre en el mismo espacio sin apenas actividad. En esos casos, el perro termina investigando y entreteniéndose con aquello que tiene a su alcance, incluso con sus propias heces.También hay que valorar que algunos perros mal alimentados o que reciben una cantidad insuficiente de comida pueden llegar a ingerir heces por hambre.
Aunque pueda parecer mentira, muchas veces este comportamiento mejora muchísimo cuando el perro recibe más atención, más ejercicio y más estimulación diaria. Un perro equilibrado física y mentalmente suele reducir este tipo de conductas considerablemente.
En el caso de las hembras adultas también existen diferencias importantes respecto a los machos. Hay momentos concretos, especialmente durante la gestación, el posparto y la lactancia, en los que este comportamiento puede aparecer de manera completamente natural.Una hembra gestante suele considerar cualquier recurso alimenticio como algo beneficioso para ella y para sus futuros cachorros, por lo que puede ingerir heces sin ningún problema si interpreta que pueden aportarle algo.
Después del parto ocurre algo todavía más habitual. Las madres ingieren la orina y las heces de sus cachorros como parte de la estimulación y limpieza natural de la camada. Más adelante, incluso cuando los pequeños ya han empezado el destete, muchas continúan haciéndolo simplemente para mantener limpia la zona donde viven sus bebés.Normalmente es la propia madre quien abandona esta conducta cuando las heces de los cachorros empiezan a ser más consistentes debido al cambio de alimentación y al abandono progresivo de la lactancia.
También es bastante frecuente que algunos cachorros imiten este comportamiento simplemente porque ven hacerlo a su madre. Para ellos es algo natural: “si mamá lo hace, yo también”.
Por eso, antes de alarmarnos o enfadarnos, es importante observar el contexto, la edad del perro y su estilo de vida. Muchas veces detrás de esta conducta hay curiosidad, instinto, aburrimiento o simplemente aprendizaje.
Monica Majoral. Hayato Kumi cría familiar.