
Creo que cualquier persona que haya convivido un tiempo con un Shiba Inu sabe perfectamente de lo que hablo y el que pronto viva con uno, lo sabrá. Porque llega un momento en el que aceptas que esta raza tiene comportamientos que, sinceramente, a veces parecen completamente inexplicables y lo mejor es que ellos actúan como si todo fuera totalmente normal.
Muchísimas familias me preguntan si ciertas cosas son “cosas de shibas” y la mayoría de veces la respuesta termina siendo un rotundo sí.
Están esas manías particulares que desarrollan algunos shibas que llevan siempre el mismo juguete a todas partes, otros que vigilan obsesivamente una ventana concreta de la casa o los que tienen pequeñas rutinas que deben cumplirse exactamente igual todos los días, es el típico perro que duerme en posiciones imposibles, que decide ignorar su cama nueva para acostarse exactamente en el lugar más incómodo de la casa o que pasa diez minutos dando vueltas antes de decidir dónde quiere tumbarse o cuando deciden que hoy no quieren caminar por cierta calle y de repente se quedan completamente quietos mirando al infinito mientras tú intentas negociar con un perro de doce kilos en mitad de la acera
También me hace muchísima gracia cuando las familias descubren el famoso “grito del shiba”, ese sonido tan exagerado y dramático que algunos hacen en situaciones que consideran profundamente injustas, aunque normalmente desde fuera la situación sea simplemente cortarles las uñas o intentar cepillarlos cinco minutos.
Porque el shiba tiene una personalidad tan marcada que muchas veces da la sensación de convivir con alguien que tiene sus propias normas internas, es que hay perros que parecen auténticos expertos en dramatizar situaciones completamente normales y lo mejor de todo es que después de cada pequeña escena teatral, vuelven a actuar con total dignidad como si nada hubiera pasado.


Creo que muchas de estas conductas tienen mucha relación con lo inteligentes y sensibles que son., ellos suelen observar muchísimo todo lo que ocurre a su alrededor y desarrollan rutinas, preferencias y maneras muy personales de relacionarse con el entorno, los shibas no suelen comportarse de forma predecible y tienen pequeños detalles que terminan haciendo reír a toda la familia, por eso quien los ve actuar así sin vivir con uno es algo que les sorprende mucho.
Y las personas que si viven con un shiba terminan diciendo lo mismo que más que tener un perro, sienten que comparten casa con un personaje muy peculiar. En mi opinión esa mezcla entre inteligencia, dramatismo y personalidad propia es una de las cosas que hace tan especial a esta raza.
Mónica Majoral. Hayato Kumi cría familiar.