Cosas que solo entendemos nosotros.

Hay cosas que cuesta explicar hasta que convives de verdad con un Shiba Inu y es que desde fuera mucha gente ve un perro bonito, elegante y hasta tranquilo, pero quienes vivimos con ellos sabemos que tienen una personalidad muy especial y momentos absolutamente surrealistas que terminan formando parte del día a día.


Porque sí, el shiba puede mirarte como si fueras la persona más importante del mundo… y cinco minutos después ignorarte completamente porque en ese momento tiene otros planes más interesantes.

Una de las cosas más típicas es hablarles con toda la ilusión del mundo y recibir esa mirada seria que parece juzgar absolutamente todas tus decisiones. Hay veces que los observas y da la sensación de que están decepcionados contigo por algo que ni siquiera sabes qué es.

También creo que cualquier persona que viva con un shiba conoce perfectamente el momento en el que decides comprarle una cama nueva carísima y él, por supuesto, elige dormir justo al lado, en el suelo, o encima de una esquina incómoda del sofá. Porque si algo tiene esta raza, es una habilidad increíble para ignorar por completo nuestras expectativas.


Y luego está esa independencia tan característica. El shiba inu es probablemente uno de los pocos perros capaces de hacerte sentir querido y rechazado al mismo tiempo. Hay días en los que buscan tumbarse cerca de ti y seguirte por toda la casa, y otros en los que parece que necesitan distancia emocional para reflexionar sobre la vida.


Otra situación bastante típica es abrirles la puerta al jardín o salir a pasear y que de repente se conviertan en expertos exploradores japoneses. Da igual que hayan pasado mil veces por el mismo sitio, siempre actúan como si acabaran de descubrir un territorio completamente nuevo.


Y por supuesto, está el famoso momento selectivo del paseo. Ese instante en el que deciden que no quieren seguir caminando y simplemente se quedan quietos mirando al horizonte como protagonistas de una película dramática. Tú intentas convencerlos, negociar o incluso hacer el ridículo hablándoles con voz suave en mitad de la calle mientras ellos mantienen la dignidad intacta.

Con los años aprendes que los shibas tienen un talento especial para querer cariño exactamente cuando tú estás ocupada. Si estás trabajando, limpiando o haciendo cualquier cosa importante, probablemente aparecerán de repente exigiendo atención. Pero si eres tú quien busca mimos, es muy posible que en ese momento necesiten espacio personal.


Y aun así, tienen algo que engancha muchísimo. Porque detrás de toda esa personalidad independiente, de esas miradas intensas y de esos momentos teatrales, hay perros increíblemente especiales. Tienen una forma muy única de relacionarse contigo y, aunque a veces parezca que viven en su propio mundo, crean vínculos muy profundos con su familia.


Creo que precisamente eso es lo que hace que quien vive con un shiba inu termine entendiendo a otros propietarios de shibas con solo una mirada. Hay situaciones tan típicas de la raza que, cuando las cuentas, siempre aparece alguien diciendo: “el mío hace exactamente lo mismo”.


Monica Majoral. Hayato Kumi Cría familiar.

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