Espigas.

Con la llegada del buen tiempo también llegan los paseos más largos, las escapadas al campo y muchas más horas al aire libre junto a nuestros perros. Pero junto a la primavera y el verano aparece también uno de los enemigos más peligrosos y traicioneros para ellos: las espigas.

Como criadora, es algo a lo que siempre doy muchísima importancia y sobre lo que intento avisar constantemente a las familias de mis shibas. Muchas personas no son realmente conscientes del peligro que pueden llegar a suponer hasta que les ocurre.

Las espigas de las gramíneas tienen una forma muy particular, casi como una flecha o un pequeño arpón. Una vez se clavan en la piel o entran en cualquier parte del cuerpo, únicamente avanzan hacia delante y no retroceden por sí solas. Ese es precisamente el gran problema. Mientras continúan avanzando pueden provocar heridas internas importantes, infecciones, abscesos e incluso fístulas bastante complicadas.Lo peor de las espigas es que muchas veces no nos damos cuenta de inmediato. El perro puede empezar simplemente con una pequeña molestia y, cuando queremos reaccionar, la espiga ya está clavada o incluso ha avanzado hacia el interior.Aunque pueden aparecer prácticamente en cualquier zona del cuerpo, existen áreas mucho más sensibles y frecuentes donde suelen alojarse. Las más habituales son las orejas, la nariz y los espacios entre los dedos de las patas. En verano es muy típico ver perros sacudiendo la cabeza constantemente debido a una espiga dentro del oído o estornudando repetidamente porque se les ha introducido en la nariz.


También debemos vigilar otras zonas como los ojos, axilas, ingles, pliegues de la piel, boca, encías e incluso zonas íntimas como la vulva o el prepucio. En perros de pelo largo o con mucho subpelo pueden quedarse escondidas fácilmente entre nudos o zonas más cerradas del manto.En mi experiencia, los shibas suelen ser perros muy activos, rápidos y curiosos, por lo que muchas veces atraviesan zonas de hierba seca sin que apenas podamos evitarlo. Por eso siempre recomiendo revisar bien al perro después de cada paseo, especialmente durante primavera y verano.


Nada más llegar a casa debemos pasar nuestras manos por todo el cuerpo del perro, revisando bien las zonas más sensibles como orejas, hocico, pliegues, axilas, ingles y entre los dedos. Muchas veces detectar una espiga a tiempo evita problemas mucho más graves después.

Si tu perro es de pelo largo, además, es muy importante mantener un buen mantenimiento del manto y evitar nudos o exceso de pelo en determinadas zonas, ya que las espigas pueden engancharse y clavarse con mayor facilidad. La prevención sigue siendo el factor más importante.¿Pero qué ocurre si la espiga ya está clavada?


En ese caso, mi consejo siempre es el mismo: no actuar por cuenta propia. Muchas veces, intentando ayudar, podemos empeorar la situación. Al intentar extraerla sin experiencia podemos hacer que avance todavía más o incluso dejar parte de ella dentro, provocando posteriormente infecciones o abscesos.

Y algo que digo especialmente por experiencia propia con una de mis perritas: nunca debemos manipular una espiga localizada en nariz, ojos, orejas o cualquier orificio natural. Son zonas extremadamente delicadas y cualquier movimiento incorrecto puede complicar muchísimo el problema.Si sospechas que tu perro tiene una espiga clavada, lo mejor será acudir al veterinario cuanto antes. Ellos podrán extraerla correctamente y valorar si es necesario administrar algún antiséptico, antiinflamatorio o antibiótico para evitar complicaciones posteriores.

Al final, la base para prevenir problemas con las espigas podría resumirse en tres pasos muy sencillos: Evitar, siempre que sea posible, paseos por zonas con gramíneas secas. Revisar cuidadosamente el cuerpo y el pelo del perro después de cada salida y Acudir al veterinario rápidamente si detectamos una espiga clavada o sospechamos de ella.


Muchas veces pensamos que son “simplemente hierbas”, pero quienes convivimos con perros desde hace años sabemos perfectamente que una espiga puede convertirse en un problema serio en cuestión de horas. La prevención, la observación y actuar a tiempo siguen siendo nuestras mejores herramientas.


Mónica Majoral. Hayato Kumi cría familiar.

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