La percepción de su medio

El perro posee unos sentidos mucho más desarrollados que los del ser humano, lo que le permite percibir el entorno de una manera muy distinta. Su olfato es especialmente potente: el volumen de su lóbulo olfativo es diez veces mayor que el nuestro y cuenta con alrededor de doscientos millones de células olfativas, frente a los aproximadamente cinco millones del ser humano. Gracias a esto, puede reconocer una enorme variedad de olores.

Sin embargo, no todas las razas tienen el mismo desarrollo olfativo, ya que las razas braquicéfalas, de hocico corto, presentan una mucosa olfativa menos desarrollada que las de hocico largo. Entre los olores que más les atraen se encuentran los ácidos grasos volátiles procedentes de grasas y vísceras animales, así como los generados por el sudor.

Minesota Hayato Kumi

Desde su nacimiento, el perro utiliza el olfato para localizar a su madre y poder alimentarse. Más adelante, este sentido le permite detectar la presencia de una hembra en celo e identificar a otros perros a través del olor. Además, resulta fundamental en tareas como el rescate, donde los perros son capaces de localizar a personas sepultadas bajo nieve o escombros.


En cuanto a su visión, los perros tienen los ojos más planos que los humanos, lo que hace que su capacidad de enfoque sea menor. Sin embargo, su campo visual es más amplio gracias a la posición lateral de sus ojos, lo que les proporciona una excelente visión periférica. Poseen menos conos, por lo que su percepción del color es limitada, acercándose a una visión casi en blanco y negro, aunque pueden distinguir algunos tonos. A cambio, ven mejor en condiciones de poca luz, aunque la luz intensa puede deslumbrar y les cuesta percibir objetos inmóviles. Estas características están relacionadas con su pasado como cazadores, ya que lo más importante para ellos es detectar el movimiento de sus presas.


Por último, el oído del perro también está muy desarrollado. Gracias al tamaño y la movilidad de sus orejas, puede percibir sonidos con mayor precisión que el ser humano. Sus pabellones auriculares pueden girar y orientarse hacia la fuente del sonido, lo que le permite localizarlo con gran exactitud.


Mónica Majoral. Hayato Kumi cría familiar.

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