Con la llegada de la primavera, y especialmente después de inviernos húmedos y con abundantes lluvias, comienza también la época en la que debemos extremar la vigilancia frente a los parásitos externos que pueden afectar a nuestros perros. Como criadora, es un tema al que siempre doy muchísima importancia, ya que prevenir a tiempo evita problemas que en ocasiones pueden llegar a ser realmente serios.
Los parásitos más habituales durante esta época suelen ser las pulgas y las garrapatas, aunque no son los únicos. Muchas veces pensamos que “a nuestro perro no le va a pasar”, pero basta un paseo por zonas verdes, campos o parques para que puedan entrar en contacto con ellos.Cuando un perro presenta síntomas de parasitación debemos actuar rápidamente, no solo por el bienestar del animal, sino también porque algunos de estos parásitos pueden afectar indirectamente a las personas o transmitir enfermedades importantes.
Las pulgas, por ejemplo, además de provocar muchísimo picor e incomodidad, pueden desencadenar dermatitis alérgicas bastante complicadas en perros sensibles. En el caso de las garrapatas, el riesgo es todavía mayor, ya que pueden transmitir enfermedades como la Ehrlichiosis, la Borreliosis o la Rickettsiosis, entre otras.

Otro de los grandes enemigos, especialmente en determinadas zonas y durante los meses más cálidos, es el mosquito. Las personas que vivimos cerca de humedales, zonas de agua estancada o áreas cálidas debemos tener todavía más precaución. En los últimos años, además, los casos de leishmaniosis han aumentado considerablemente, algo que muchos veterinarios relacionan también con los cambios climáticos y la expansión de las zonas donde habitan estos mosquitos.
Como criadora, siempre recomiendo no esperar a ver el problema para empezar a proteger al perro. La prevención es, sin duda, la mejor herramienta que tenemos. En casa utilizamos diferentes métodos de protección dependiendo de la época del año y de las necesidades de cada perro. Existen muchísimas opciones actualmente: pipetas, collares, sprays, comprimidos orales y productos repelentes. Lo más importante es encontrar, junto a vuestro veterinario, el sistema que mejor se adapte a vuestro perro y mantener una protección constante durante las épocas de mayor riesgo.
Durante años también hemos utilizado productos concentrados para pulverizar antes o después de los paseos, especialmente en temporadas de mayor presencia de insectos y parásitos. Este tipo de productos pueden ayudar como complemento adicional, siempre utilizados correctamente y siguiendo las indicaciones profesionales.Además, considero muy importante recordar algo que muchas veces se pasa por alto: revisar manualmente al perro después de los paseos. En razas como el shiba inu, con tantísima cantidad de pelo y subcapa, una garrapata puede pasar desapercibida fácilmente si no revisamos bien zonas como cuello, axilas, ingles, orejas o entre los dedos.
También recomiendo prestar especial atención a cualquier cambio en el comportamiento del perro durante estas épocas: rascado excesivo, heridas en la piel, apatía, pérdida de apetito o cansancio inusual. Muchas veces pequeños síntomas son los primeros avisos de que algo no va bien. Y algo que siempre intento transmitir a las familias de mis cachorros es que desparasitar no significa únicamente “poner un collar” una vez al año. La protección debe ser constante, responsable y adaptada a cada situación, porque cada perro, cada zona y cada clima son diferentes.
Al final, proteger a nuestros perros frente a los parásitos no es solo una cuestión de comodidad, sino también de salud y bienestar. Y como siempre digo, prevenir a tiempo puede evitar muchos problemas en el futuro.
Monica Majoral. Hayato Kumi Cría familiar.