Una de las situaciones que más preocupa a muchas familias es cuando su Shiba Inu empieza a mostrarse raro con la comida y sinceramente, entiendo perfectamente la preocupación porque el momento en el que un perro rechaza el pienso suele hacer saltar todas las alarmas en casa, después de convivir muchos años con la raza, he visto que el shiba inu puede llegar a ser sorprendentemente particular con este tema.
Hay perros que comen absolutamente todo sin pensarlo dos veces y luego están los shibas, que a veces parecen auténticos críticos gastronómicos japoneses evaluando cuidadosamente cada comida como si estuvieran en un restaurante de lujo.

Eso sí, lo primero importante es dejar claro que cuando un perro deja de comer de forma repentina o aparecen otros síntomas, siempre hay que descartar problemas de salud con el veterinario. Porque aunque el shiba tenga fama de especialito con la comida, nunca hay que asumir automáticamente que “simplemente es así” Dicho esto, muchas veces sí ocurre que ciertos cambios de apetito tienen más relación con el entorno, el estrés o incluso con etapas normales de la raza.
Por ejemplo, hay shibas que comen menos durante épocas de calor, otros reducen bastante el apetito cuando cambian las rutinas, durante viajes, mudanzas o situaciones nuevas y algunos simplemente atraviesan fases en las que parecen perder interés por el pienso habitual de un día para otro, como si de repente hubieran decidido que su menú necesita una revisión urgente.
También pasa muchísimo que las familias, preocupadas porque el perro no come igual durante un par de días, empiezan a ofrecer cosas más apetecibles constantemente. Y claro, el shiba aprende bastante rápido que quizá merece la pena esperar porque en cualquier momento puede aparecer algo mejor que el pienso, cualquier persona que viva con esta raza entiende perfectamente esa escena en la que el perro mira el cuenco, te mira a ti, vuelve a mirar el cuenco y parece estar negociando mentalmente nuevas condiciones alimenticias.
También puede pasar que algunos shibas sean especialmente sensibles al ambiente a la hora de comer ya que si hay demasiado ruido, nervios o movimiento alrededor, algunos prefieren esperar a un momento más tranquilo.
Luego está esa capacidad tan típica de la raza para preocupar muchísimo a la familia mientras ellos siguen perfectamente normales, jugando, paseando y actuando como si no estuvieran provocando una pequeña crisis doméstica simplemente por haber decidido saltarse una comida Con el tiempo se aprende que, en muchos casos, menos dramatismo y más observación suele ayudar bastante. Ver cómo está el perro en general, si mantiene energía, si bebe agua con normalidad y si el cambio es algo puntual o persistente.
Porque sí, el shiba inu puede ser muy peculiar con la comida, pero también es una raza muy sensible a cambios físicos y emocionales y muchas veces pequeños detalles en el entorno influyen más de lo que parece. Al final, convivir con un shiba también significa aceptar que, de vez en cuando, compartirás casa con alguien que parece convencido de que merece un menú degustación personalizado mientras tú intentas recordar quién paga realmente la comida en esa relación.
Mónica Majoral. Hayato Kumi cría familiar.