La rabia es una enfermedad viral muy grave que afecta directamente al sistema nervioso central y que, una vez aparecen los síntomas, prácticamente siempre termina causando la muerte del animal. Se transmite principalmente a través de la saliva de un animal infectado, normalmente mediante mordeduras. Como criadora, siempre he considerado fundamental hablar claramente sobre este tema con las familias de mis perros, ya que muchas veces pensamos que es una enfermedad lejana o inexistente, cuando la realidad es que sigue siendo una enfermedad muy peligrosa y sin cura una vez se desarrolla. En nuestro criadero llevamos muchos años vacunando frente a la rabia a todos nuestros perros siguiendo siempre las pautas veterinarias recomendadas. Personalmente considero que, aunque en algunas comunidades autónomas la vacuna no sea obligatoria por ley, sigue siendo una protección muy importante frente a una enfermedad incurable.
La rabia puede manifestarse de dos formas distintas: la forma furiosa y la forma paralítica o muda. En muchos casos, el perro puede incluso presentar síntomas de ambas.

En la forma furiosa, el perro suele mostrar cambios importantes en su comportamiento. Puede aparecer agresividad inesperada, nerviosismo constante, inquietud y dificultad para descansar. Algunos animales parecen sufrir alteraciones sensoriales y reaccionan ante estímulos inexistentes, llegando incluso a morder al aire o perseguir cosas imaginarias. También es frecuente que el ladrido cambie y se vuelva más ronco, acompañado de un aumento progresivo de saliva y babeo.
A medida que la enfermedad avanza, el animal puede intentar ingerir objetos extraños como piedras, tierra, madera o papel debido a alteraciones neurológicas y del comportamiento. En fases avanzadas, el perro pierde completamente la percepción normal del dolor y puede llegar a atacar a otros animales o personas de forma muy agresiva. Finalmente aparecen parálisis, convulsiones y la muerte, normalmente entre el cuarto y séptimo día desde la aparición de los síntomas.
En la forma paralítica o muda, el perro suele mostrarse apagado, triste o desorientado desde el principio. Poco después comienzan las dificultades para mover la mandíbula, manteniendo la boca abierta constantemente. El exceso de saliva aumenta y el animal deja de ladrar, motivo por el cual se conoce como rabia muda. La parálisis avanza progresivamente afectando al movimiento y la respiración hasta provocar la muerte en pocos días.
Lo más importante que debemos entender es que, una vez aparecen los síntomas clínicos de la rabia, no existe tratamiento efectivo y la mortalidad es prácticamente del 100%.Por esa razón la prevención mediante vacunación sigue siendo absolutamente fundamental.
Actualmente las vacunas antirrábicas son vacunas seguras y desarrolladas mediante cultivos celulares. Existen diferentes laboratorios y tipos de vacunas, y siempre será el veterinario quien determine cuál es la más adecuada para cada perro.
En España, la vacunación antirrábica depende de cada comunidad autónoma, ya que son ellas quienes establecen la obligatoriedad o no de esta vacuna. Actualmente sigue siendo obligatoria en la mayoría de comunidades, aunque existen algunas excepciones como Cataluña, Galicia o País Vasco. Y como apunte, tampoco entiendo porque están exentas.
Aun así, siempre recomiendo a las familias de mis shibas que mantengan correctamente vacunados a sus perros, tanto frente a la rabia como frente al resto de enfermedades importantes. No debemos olvidar que la vacunación no solo protege a nuestro propio animal, sino también al resto de animales y personas de su entorno.
Muchas personas preguntan por qué sigue siendo necesaria esta vacuna si en España la rabia está prácticamente erradicada. La respuesta principal está en el movimiento y entrada de animales procedentes de países donde la enfermedad sigue presente. El tráfico ilegal de animales y los desplazamientos internacionales hacen que el riesgo nunca desaparezca del todo por eso, aunque hoy en día los casos en España sean muy aislados, especialmente localizados en Ceuta y Melilla, la prevención sigue siendo la mejor herramienta que tenemos.
Como siempre digo a las familias de mis perros, será vuestro veterinario quien os marque la pauta correcta de vacunación según vuestra comunidad y las necesidades de vuestro shiba. Pero desde mi experiencia y responsabilidad como criadora, considero que prevenir siempre será mejor que lamentar.
Monica Majoral. Hayato Kumi cría familiar.